
SILVERIO FRANCONETTI
EL REY DE LOS CANTAORES
Cantaor enciclopédico y creador, fundó el “Café Silverio” donde este arte adquirió dignidad de género y favoreció la profesionalización de los artistas. Nuestro proyecto cultural se inspira a su figura trascendente y legendaria que hizo del Flamenco un Arte universal.
Hijo de Nicola Franconetti, natural de Frosinone, en la región de Lazio, Italia, y de María Concepción Águilar, natural de Alcalá de Guadaira, un pueblo de Sevilla, nace en la capital hispalense en el año 1831. Siendo aún un niño, la familia se translada a Morón de la Frontera para abrir una sastrería, pero el pequeño Silverio prefiere escaparse para frecuentar las fraguas de los gitanos embrujado por sus cantes, especialmente por “El Fillo”, intérprete legendario de los primeros estilos por sus “metales” únicos en la sonoridad de su voz.
Con tan ilustre maestro, en la edad adulta, se convierte en un profesional y en el precursor de los conciertos flamencos entre Sevilla y Madrid, popularizando la famosa “siguiriya de Silverio”, una variación personal del estilo gitano, considerada de gran originalidad y relevancia en la época.
En la segunda mitad del siglo (1856-64) es protagonista de un rocambolesco viaje por América Latina, en el cual inevitablemente entra en contacto con aquellas culturas y sus tradiciones musicales. En las palabras de F. Jurado Pérez: “No deja de ser significativo el hecho de que la figura determinate para la conformación definitiva del cante flamenco, Silverio Franconetti, encarnase en su propia trayectoria vital el concepto mismo de la ida y la vuelta, y quién sabe si tuvo más protagonismo del sabido en el advenimiento de esos últimos sones americanos en el último tercio del siglo XIX.” Probablemente es el primero en aflamencar, popularizar y hasta nombrar como Guajiras (en tanto palo flamenco) unas décimas cubanas de carácter tradicional. Al regresar de su aventura americana, retoma su camino en el mundo del arte, entre Sevilla, Jerez y Cádiz, aclamado como “rey de los cantaores”. Asimismo empieza también su etapa de empresario, fundando cafés cantantes, descubriendo y contratando a varias figuras artísticas, entre los cuales Don Antonio Chacón, Fosforito, La Serneta, La Parrala, La Mejorana…
Silverio fue uno de los artistas más importantes en la historia del flamenco, arrancando el cante de las velás y fiestas mixtas, llevándolo a nuevos escenarios, dignificándolo, infundiendo personalidad propia e impulso decisivo hasta iniciar el “cante flamenco” tal como lo conocemos hoy día.
Definido como cantaor enciclopédico, por su gran conocimiento y maestría, intérprete y creador a la vez, abre en la Sevilla de 1881, en la céntrica calle Rosario, el CAFÉ SILVERIO, el más famoso e importante café cantante donde consiguió que el arte flamenco brillara por encima de todo. Por allí pasaron los mejores artistas de la época, tanto en cante como en baile y toque.
Genio del cante, luchó incansablemente por poner en pie el arte flamenco y orientarlo en disposición de recorrer su andadura posterior. Según Blas Vega: “Silverio salvó gran parte de lo bueno que quedaba del cante gitano, lo engrandeció de forma insospechada y creó bases y contenido artístico de un nuevo género literario-musical, que, de no ser por él, probablemente se hubiese perdido.” Y añade: “Gracias a Silverio y a los cafés cantantes hoy podemos escuchar, escribir y hablar de flamenco.”
Un siglo antes, Demófilo ya había dicho que el creador del género flamenco era Silverio y al arte flamenco nos lo presenta como una “mezcla de elementos gitanos y andaluces”, de ahí que este cantaor, además de revalorizar los cantes gitanos unió a ellos otros cantes netamente andaluces, en perfecta integración de estilos, dando como resultado lo que hoy se llama “cante flamenco”.
El escritor gaditano Fernando Quiñones dejó estas consideraciones: “Papel semenjante al de Paquiro en la tauromaquia o, aventurando un poco más, al de Johann Sebastian Bach en la música clásica, se nos antoja el jugado por Silverio en la edad de oro del flamenco.”
El poeta granadino Federico García Lorca le dedicó el famoso “Retrato a Silverio”.






